78. EL PASEO POR LA PLAYA
REYNOLDS:Asentí mientras bajaba un poco más y besé sus labios suavemente. Sentí cómo se tensaba por un segundo, sorprendida. Sus labios eran suaves y cálidos contra los míos. El beso fue breve, apenas un roce, pero sentí cómo todo mi mundo se detenía. Ragnar ronroneó satisfecho en mi pecho. Cuando me separé lentamente, vi que sus mejillas estaban rojas y sus ojos brillaban con una mezcla de sorpresa y algo más que no pude identificar.—Reynolds... —susurró, tocando sus labios con los dedos.—Perdón —dije, aunque no lo sentía en absoluto—. No pude resistirme.No respondió, solo me miró con esos ojos que me desarman cada vez. En ese justo momento la música suave terminó y una más rápida comenzó. Nos detuvimos, pero no la solté.—¿Quieres sentarte o caminar un poco? —sugerí saliendo del centro—. Es hermoso el recorrido, la luna llena ilumina todo, te va a hacer bien.No contestó de inmediato, echó una mirada a sus compañeros. Cristín seguía bailando feliz con Simón sin permitirle hacerl
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