ALAYA:
Sentía que había llegado al paraíso después de tantos días en casa de Reynolds. Me había convencido de que hasta que naciera mi bebé y supiera si era humano o licántropo debía por su bien permanecer al lado de su padre. Fue una sorpresa para mí enterarme de que mi amiga Cristín había resultado ser la compañera destinada de Simón. Seguro todo era por mi culpa, o tal vez no. Según me explicaron eso eran los designios de la diosa luna. Todo este mundo sobrenatural me desconcertaba, pero res