133. LA NUEVA ALAYA
ALAYA:Estaba asustada y eufórica a partes iguales. Me había dedicado a practicar casi toda la noche. Para mi alegría, Licandor no había vuelto a oponerse a mí desde que leyera lo que nos podía suceder si se descontrolaba. Estaba decidida a dejar que yo aprendiera y dirigiera lo que haríamos. No puedo negar que mi loba Elara contribuyó mucho a convencerla.Me había sorprendido al demostrar que no era solamente una loba. Como Ragnar, tenía el dominio sobre los elementos, y me lo demostró. Jugaba con el agua, la tierra, el aire y el fuego con gran facilidad. Y no solo eso, lograba utilizar los poderes Elyndores con gran destreza. Pero lo mejor, Licandor la dejaba y la seguía en todo. Estaba muy feliz por eso.Estaba lista para salir a practicar todas las habilidades junto a Reynolds cuando, al pasar por la ventana que daba a lo que ellos llamaban la colina de la luna, un montículo donde se paraba el Alfa a la hora de hablar con los suyos, lo vi. Estaba con expresión sombría observando l
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