Capítulo 114SIN SALIDA... Juguemos a pecarLorenzo llego a la hora de la comida, tal como le dijo a Catalina y Mía, no dispuesta a mostrarse nunca más sumisa ante él, le recordó que no podía darle ordenes cada vez que se le antojara; por tal motivo, se tomo su tiempo para aparecer en el comedor, donde Lorenzo la esperaba impaciente y con cara de pocos amigos.Cualquier incordio que Mía pudiera generarle, era poco ara todo lo que se merecía y hacerlo rabiar, sinceramente le generaba placer.—Llevo casi cuarenta minutos esperándote, Mía —murmuro Lorenzo al verla con gesto muy despreocupado y una especie de sonrisa cínica en los labios—. ¿Disfrutas hacer estas cosas?Mía arrastro la silla que ocuparía en la mesa sin preocuparse por el molesto ruido que hizo contra el piso, Lorenzo cerro los ojos ante el molesto chirrido, cosa que resintió aun más su cabeza, que no había dejado de doler en toda la mañana por culpa de la resaca.—Tanto como tu disfrutaste violarme mientras me hacías creer
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