Capítulo 118
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
Catalina preparo café para las dos y una porción de pastel de chocolate para Mía, les esperaba una charla larga y quizás un poco incomoda y tal vez el pastel podía suavizar la cosa.
—La señorita Lía, era una mujer déspota y perversa —señalo sin titubear bajo la atenta mirada grisácea de Mía—. Le gustaba humillar y maltratar a las personas.
Mía dio su primer bocado al pastel y tuvo que cerrar los ojos, deleitada por lo bien que le supo.
—Mi hermana sie