Capítulo 119
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
—¿Estas enojado conmigo?
—¿Tengo motivos para estarlo?
Mía lo miro de reojo y asintió.
—Totalmente —acepto estrujándose las manos sobre el regazo—. No debí tratarte de modo en que lo hice esta tarde. Lo lamento.
Erick que estaba sentado parado junto a la puerta, con la espalda contra la pared y las manos en los bolsillos del pantalón, se encogió de hombros.
—No tienes que disculparte, bonita. Aunque reconozco que me dolió un poco tu actitud y la verda