Capítulo 115
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
Era insufrible toda la situación con Lorenzo, su desfachatez y falta de conciencia escalaba niveles fuera de lo normal y esa estupidez de querer usar el embarazo como una clase de chivo expiatorio, se le estaba yendo de las manos.
—¡Mía, ábreme la puerta! —bramo la voz de Lorenzo desde el pasillo—. ¡Joder, Mía! ¡Hoy no estoy de humor!
Ignoro sus gritos porque estaba harta de sentir miedo, de tener que doblegarse cada vez que a él le daba la gana; algu