Capítulo 116
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
Erick no podía quitar su cara de desconcierto.
—¿Por qué caraj0s hay una pistola tirada en el piso? —Cuestiono exaltado, imaginandose lo que habia ocurrido.
Al escuchar el disparo, Catalina lo había mandado a buscar, desesperada y temiendo que ocurriera una desgracia; por suerte ya venia de camino a la casa y no tardo demasiado en llegar.
Mía se limpio a boca con el dorso de la mano y se recostó hacia atrás en el sillón, tratando de recuperar el alien