Capítulo 103SIN SALIDA... Juguemos a pecarParecía un espejismo, una ilusión muy real, casi perfecta, pero de carne y hueso, ahí... de pie frente a él y no podía más que dudar de su mente y de lo que sus propias manos estaban tocando.El alcohol le estaba pegando fuerte en la cabeza, no había otra explicación.¿O acaso se había dormido sin notarlo y estaba soñando?—Tú no deberías estar aquí, mucho menos siendo tan amable conmigo... tú me odias —murmuro incrédulo de lo que veía, pero si se concentraba un poco, incluso podía percibir el aroma suave de su perfume—. Tú me odias, Mía.Ella sonrió juguetona y negó con la cabeza, moviendo sus rizos de un lado a otro.—¿Y por qué razón se supone que te odio? —cuestiono de regreso, agachándose para ayudarle con los zapatos—. Se supone que eres mi esposo y mi lugar es estar a tu lado, pase lo que pase.Lorenzo frunció el ceño y acabo por tomarla de los brazos, hasta ponerla de nuevo a su altura. Entrecerró los ojos para poder mirarla bien, p
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