Capítulo 114
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
Lorenzo llego a la hora de la comida, tal como le dijo a Catalina y Mía, no dispuesta a mostrarse nunca más sumisa ante él, le recordó que no podía darle ordenes cada vez que se le antojara; por tal motivo, se tomo su tiempo para aparecer en el comedor, donde Lorenzo la esperaba impaciente y con cara de pocos amigos.
Cualquier incordio que Mía pudiera generarle, era poco ara todo lo que se merecía y hacerlo rabiar, sinceramente le generaba placer.
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