Capítulo 104
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
—Sigo sin poder creer que estas aquí, cariño. Estamos tan felices de verte sana y salva, Mía.
Su madre no podía dejar de tocarla, de abrazarla y besar su rostro con ternura, por mese se había imaginado lo peor al no saber nada de su hija, pero tenerla entre sus brazos le devolvía la esperanza y no podía más que sentirse agradecida con la vida y con Lorenzo Toscano por mantenerla a salvo.
Le había cumplido su promesa y eso jamás lo olvidarian, ni ella