(Clara)
La música bajó sin que nadie lo anunciara, como si el jardín entero entendiera que cuando la abuela se movía, todo lo demás debía acomodarse a su ritmo, y poco a poco las conversaciones se fueron apagando hasta que solo quedó ese murmullo expectante que siempre aparecía antes de que ella hablara.
Yo ya sabía cómo funcionaba esto.
O eso creía.
—Gracias por estar aquí —dijo, con esa calma elegante que convertía cualquier frase en algo importante—. Hoy celebramos algo más que una buena not