—Marcus —suspiró Kris—. Lo que pasó…—Lo sé, solo fue para alejarlo de ti —suspiró él y sonrió—. Me lo dejaste claro hace una semana, y lo entendí, Kris.—Siento haberte usado, Marcus.—No, no me usaste. Yo también lo había visto y creí que, al salir, correrías a sus brazos. No me imaginé que tomarías mi mano y que, al llegar al auto, me darías un beso, el cual me encantó. No voy a negar que fue el mejor beso que recibí en mi vida —agarró sus manos y las acarició con los pulgares—. Kris, si lo quieres, ¿por qué dejarlo ir? ¿Por qué hacerte ese daño? ¿Por qué no intentarlo?—Él solo jugó conmigo, no es sincero. Va a tener un hijo con otra mujer, si es que ya no ha nacido… incluso se iba a casar con ella.—Y si iba a hacer todo eso, ¿por qué vino a buscarte? ¿No crees que es por algo? Quizás… quizás no está como esa mujer te hizo creer. Tal vez la que miente es ella y no él —su mano acarició el cabello de Kris—. Creo que él te quiere, al igual que tú a él.El orificio de su ojo lagrimal
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