—Marcus —suspiró Kris—. Lo que pasó…
—Lo sé, solo fue para alejarlo de ti —suspiró él y sonrió—. Me lo dejaste claro hace una semana, y lo entendí, Kris.
—Siento haberte usado, Marcus.
—No, no me usaste. Yo también lo había visto y creí que, al salir, correrías a sus brazos. No me imaginé que tomarías mi mano y que, al llegar al auto, me darías un beso, el cual me encantó. No voy a negar que fue el mejor beso que recibí en mi vida —agarró sus manos y las acarició con los pulgares—. Kris, si lo