La noche cayó sin que nadie la notara.Dentro del lugar, el tiempo parecía moverse distinto. No había relojes visibles, ni ventanas abiertas al exterior que recordaran que el mundo seguía girando. Todo se reducía a ese espacio… y a lo que cada uno llevaba dentro.Valeria no se había movido.Seguía sentada, con el niño recostado sobre su pecho, como si temiera que al soltarlo, algo volviera a arrebatárselo. Sus dedos recorrían el cabello del pequeño una y otra vez, en un gesto automático, casi desesperado.Lucas la observaba desde el otro lado de la sala.No decía nada.Porque no había palabras que pudieran aliviar lo que ella sentía.Y porque él mismo… no estaba mejor.Sofía seguía trabajando en silencio. Las pantallas frente a ella mostraban datos, patrones, intentos de rastreo. Todo parecía tranquilo, pero esa tranquilidad no le inspiraba confianza.Era una calma demasiado limpia.Demasiado… perfecta.Karev caminaba de un lado a otro, como un animal que no encuentra lugar. No era im
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