El Gran AlfaEl cielo aún se tintaba de tonos oscuros, distando la esperanza de que los rayos del sol afectaran de alguna forma a los vampiros, a quienes, a pesar de sufrir bajas, su capacidad para luchar sin tregua no amilanaba. Escobar aulló para intentar animar a su manada, instarlos a luchar pese a las heridas, como él mismo lo estaba haciendo: —Ánimo, podremos superar esto, hemos podido con situaciones peores.—Les repito que están perdidos; se puede sentir en el aire la saliva seca de la fatiga de los lobos, y en cuanto a los humanos, ya quedan pocos para alimentarnos—, Tao sonrió enseñando los enormes colmillos. —Es cuestión de tiempo para romper su espíritu de combate.—Aún podemos ganar, la esperanza es lo último que se pierde—, el gran Alfa saltó con las cuatro patas girando en el aire, mientras se transformó en humano para adquirir más velocidad, y cuando se aproximaba a Tao cambió al enorme lobo, atacándolo con las garras delanteras e intentando morderlo.—Nuestra única ve
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