Bosque de los Montes SabinosNocheLa luna apenas iluminaba el camino entre los árboles.Elena caminaba primero, con Dante a su derecha y Enzo a su izquierda. Detrás, Antonio, Andrea, Marco y Luca formaban una segunda línea. Todos armados, todos preparados, todos sabiendo que podrían no volver.Catalina había insistido en venir, pero Elena fue clara: alguien tenía que quedarse con Matteo. Alguien tiene que asegurarse de que la historia no termine aquí.El claro apareció de repente, como si el bosque se hubiera abierto para ellos.En el centro, una figura.Alta, delgada, vestida de negro. El pelo canoso, la piel pálida, los ojos grises, los mismos ojos de todos ellos, brillando en la penumbra.Alessandro.A su lado, De Luca, arrodillado, amordazado, con una rosa negra clavada en la solapa.Bienvenidos, sobrinos. La voz de Alessandro era un susurro que helaba la sangre. Tardaron.Dante dio un paso adelante. Suelta a De Luca. Esto es entre nosotros.¿Entre nosotros? Alessandro rió, con u
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