Villa Isabella, Montes SabinosPrimaveraEl invierno había pasado, dejando tras de sí un mundo renovado.Elena estaba en el jardín, podando las rosas rojas, cuando Bruno comenzó a ladrar. No era un ladrido de alerta, sino algo diferente. Algo que no había oído antes.Matteo corrió hacia ella.¡Tía Elena! ¡Hay una mujer en la puerta!Elena se levantó lentamente, el corazón latiéndole con fuerza. No sabía por qué, pero algo en el tono de Matteo le decía que este momento era importante.Caminó hacia la entrada.Y allí, de pie, con el sol de la mañana iluminándole el rostro, había una mujer.Morena, de unos cuarenta años, con los ojos oscuros, los mismos ojos que Elena veía cada mañana en el espejo. Llevaba ropa sencilla, una mochila gastada y en las manos una fotografía.La fotografía de tres niñas: Elena, Sofía y ella.Valentina.Hola, Elena dijo con voz temblorosa. Soy Valentina. Tu hermana.El mundo se detuvo.Dentro de la villaPasaron una hora sin hablar, solo mirándose, abrazándose
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