Narra NoxRespiré su cercanía, acariciando sus mejillas con los pulgares.—No sé qué me has hecho, Kaia —murmuré contra su frente—. Cuatrocientos años existiendo y nunca… nunca sentí esta necesidad de mantener a alguien cerca. De proteger algo con tanta desesperación que me duele pensarlo.Abrí los ojos, encontrando los suyos de nuevo.—Los Jardines Oscuros —dije, decidiéndolo en ese momento—. Te llevaré ahí mañana si quieres, o ahora mismo. Cuando sea que estés lista.Sus ojos se iluminaron ligeramente, con esperanza asomando.—¿En serio?Asentí, acariciando su mejilla con el pulgar.—Ese es un lugar especial para mí y deberías ser tú quien esté ahí conmigo, no Serath. Nunca debió ser ella.Kaia cerró los ojos brevemente, respirando profundo. Cuando los abrió de nuevo, algo de esa sombra había desaparecido.—Mañana —dijo con voz más firme—. Después del entrenamiento.Sonreí levemente contra su frente.—De acuerdo.Permanecimos así durante varios segundos, con nuestras frentes presion
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