GÉNESIS
—Espera, Will, te enviaré una dirección para que podamos vernos. —No quería que Will viniera a la empresa, sobre todo por Leyla—. Listo, Will, te he enviado la dirección; te espero allá.
—Perfecto, Génesis, voy para allá.
Busqué mi bolso y mi abrigo. Me levanté de prisa y miré hacia el vidrio de mi oficina como si pudiera ver a Leyla reflejada allí, lista para entrar y comenzar su interrogatorio.
Leyla se había vuelto peor que un detector de mentiras.
Y yo era pésima mintiendo.
Salí