AshleyDan me besó y yo le respondí.Fue un beso correcto. Técnicamente bien ejecutado. Labios suaves, manos en mi cintura, la presión justa. Dan era guapo, era dulce. Jimena, su hermana, llevaba meses insistiendo en que le diera una oportunidad. “Es perfecto para ti, Ash. Es atento, es cariñoso, no tiene traumas ni exnovias locas. ¿Qué más quieres?”¿Qué más quería?Nos separamos. Dan me miró con esa esperanza en los ojos que me hizo sentir culpable antes de que mi cerebro terminara de procesar lo que acababa de pasar.Porque no sentí nada.Nada. Ni una chispa. Ni un escalofrío. Ni esa explosión en el pecho que te dice que algo acaba de cambiar para siempre. Sus labios contra los míos fueron como beber agua tibia: no molesta, no desagrada, pero tampoco te quita la sed.Y yo conocía la diferencia. Porque había sentido la explosión una vez. Con un hombre que no debería haberme besado y al que no he podido olvidar desde entonces.Deivyd.—¿Estás bien? —me preguntó Dan, todavía con las m
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