Sebastian
Llevo a Clara y al pequeño Liam a su departamento. Vamos en silencio, igual que en la ida a la clínica, pero ahora es diferente. Ya no puedo fingir o dudar, el niño es mío. El parecido es demasiado evidente, y aun así, tenía la esperanza absurda de que no lo fuera.
Cuando llegamos ella hace entrar al niño y le dice que vaya a cambiarse y jugar, pero a mí no me deja pasar, me deja en el umbral de la puerta y me da la impresión de que está a punto de cerrarla, así que detengo la madera