Se había sometido a la resonancia días atrás, antes de todo ese desastre. Los resultados, arrojaban un feroz cáncer. Su nariz goteaba sangre, su cabeza estaba a punto de estallar. Sobre el escritorio, las muchas quejas de los clientes y socios de Mendoza Corporation, y el aviso de una inevitable y próxima banca rota. Ainara no respondía sus mensajes, y todo a su alrededor parecía desmoronarse tan destructivamente como jamás pudo prever.“Estás muriendo hijo…estás muriendo igual que tú hermano que regreso de la muerte para atormentarte.”— ¡¿Quién es?! — gritó Augusto viendo una silueta conocida correr tras de las cortinas de aquel viejo y elegante estudio.“Tú sabes quién soy, me odias, siempre me odiaste porque no pude amarte como tú querías, porque no te nombre mi heredero como tú querías. Pobre, pobre Augusto, nunca amado por su madre, nunca amado por su padre, siempre viviendo a la sombra de su hermano mayor…Ainara te desprecia, Aitana te ha abandonado, estás tan solo, estas tan r
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