—¡Mamá… papá! —gritó Anna, horrorizada, mientras empujaba a Liam para apartarlo.No… ¿por qué ahora? ¿Por qué están aquí?Liam parecía completamente tranquilo, como si la situación no tuviera la menor importancia. Anna, en cambio, se había quedado pálida como la cera. El pecho le oprimía y su respiración era corta, irregular.—No es lo que piensan, mamá —dijo apresuradamente, corriendo hacia Matilda.—No me mientas, Anna —respondió Matilda. Su mirada aguda y escrutadora recorrió el rostro de su hija antes de desplazarse hacia Liam, exigiendo una explicación.—¿Liam? —lo llamó Jonathan, con voz baja pero cargada de presión.—Me acosté con Anna por la droga que Agnes me dio —respondió Liam sin rodeos.—¡Liam! —espetó Anna.—¿Qué? —exclamaron Matilda y Jonathan al unísono.—Eso ya quedó en el pasado. No hace falta hacer un escándalo por eso, mamá… papá —dijo Anna con rapidez, la desesperación filtrándose en su voz.—¿Por qué no nos lo dijiste? —preguntó Matilda, tomando las manos de Anna
Leer más