Capítulo 35. Mente caprichosa.
Gavrel Cuando era un niño, ignoraba cada advertencia que escuchaba, y no era el famoso acto de rebeldía de esa edad, sino una manera de probarme que podía igualar a quiénes tenían más edad, más entrenamiento, más capacidad. Se hablaba de las hazañas de mis antepasados, y quise de alguna forma, demostrar que esa línea de sangre había sido un cimiento para mi creación. Nunca fui del tipo que obedecía a lo reglamentario, porque sencillamente no es para mí. Por mucho tiempo, eso no representó ningún inconveniente.Hasta ahora que una ladilla se volvió lo único que no puedo ignorar de una serie de malas decisiones que iniciaron con una habitación en Milán. «Alejate» repite mi mente, pero no logro darle prioridad a esa palabra, estando en la misma ciudad donde tropecé con una salvaje de mirada azul, a la cual me es difícil quitarle los ojos de encima mientras duerme de la manera más desordenada que he conocido.Tiene una pierna doblada, bajo la otra, mostrando casi todo el trasero lec
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