Capítulo 26. Sello inicial.
Gavrel.Desde que Alexandra Mikhailov optó por separarse de la dinastía, Nikolay le dio su espacio. Sabía que un resentimiento podía nacer con la presión, por ello le juró que un día cambiaría la inflexibilidad de las leyes que, hasta ese momento, evitaron a una mujer en el máximo cargo. Aún manteniendo limitado contacto con Nikolay, ella confió en su palabra, aunque con el nacimiento de mi padre, fue claro que la ley no iba a cambiar. El consejo no iba a aceptar que mi abuelo abandonara el cargo por su hermana, menos todavía cuando éste ya tenía un heredero hombre. Y, con la situación que atravesaban con los Meyer, se volvía improbable. Porque el reemplazo del abuelo sólo podría ser su hijo primogénito o Ignat, el hijo de Pavel, el cual sólo la familia sabía localizar. Al ser un niño heredero, se tenía que cuidar aún más. El poco contacto finalizó con una carta. Alexandra se marchó a las remotas montañas de Karelia junto a su marido y gemelos en camino, llevándose consigo el medal
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