Capítulo 43. Descuido.
Gavrel.Al volver con mi padre, olvido y olvida temas que no merecen atención. Él continúa con las llamadas que lo mantienen ocupado, mientras sirvo dos vasos de su whisky selecto. Dejo el suyo en la mesa en medio de la sala, mientras paso el mío sin lograr sentarme, porque no siento la calma adecuada. En algunos momentos decido mover el brazo para cerciorarme de que la sensibilidad regresa, de forma progresiva, y sin ningún problema. —Reinicia todo —demanda el Korol luego de dar nuevas instrucciones. —Cambia cada código y acceso. No me importa saber el precio, envíame el aproximado, del resto se hará cargo mi abogada. Cuelga la llamada antes de tomar el vaso que lleva a su boca. Cuando está así de impaciente, no es buena idea hacer preguntas al respecto, pero si algo sé es que, en su cabeza, también sigue trabajando en el análisis de lo que está ocurriendo. —Si tu madre sabe que vine a esta ciudad porque estás herido y no le dije, quien va a necesitar dosis de esa medicación ser
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