Amelia se lavó el rostro y tomó algunas respiraciones profundas antes de regresar a la habitación. Esperaba que Dimitri se hubiera dormido, pero, por supuesto, aún estaba despierto. Su mirada se posó en ella apenas dio un paso fuera del baño.—¿Está todo bien? —preguntó él, olvidando por completo su intención de fingir que no se había dado cuenta del cambio de humor de Amelia. Ella esbozó una sonrisa que no estaba segura de que resultara convincente, pero antes de que pudiera decir que sí, algunas lágrimas comenzaron a escapar de sus ojos.Maldijo en silencio sus malditas hormonas. La volvían demasiado vulnerable.Dimitri se puso de pie de un salto y se acercó a ella, completamente desnudo. Debería haberse visto ridículo, pero era imposible que Dimitri se nada más que perfecto. No era justo. Ella seguro se veía horrible, mientras lloraba en medio de la habitación como una loca. Su esposo la tomó del rostro y la hizo levantar la cabeza. —¿Qué sucede? ¿Es el bebé? ¿Debería llamar a
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