Cuando Hugo abrió los ojos, Ivanna seguía ahí, dormida bajo su brazo, su respiración tranquila y constante se entrelazaba con la suya. Durante unos segundos, Hugo se quedó quieto, disfrutando de la sensación de tenerla tan cerca, sin saber exactamente cómo había llegado a ese momento.Seguía allí, a su lado.Pero seguía siendo extraño tener compañía en la cama.Sin embargo, el cansancio de la noche anterior aún pesaba sobre sus párpados, y lentamente volvió a cerrar los ojos, dejándose caer de nuevo en el sueño. Esta vez, el sueño fue profundo, más relajante, sin los sobresaltos de la madrugada. Cuando volvió a despertar, el sol estaba más alto y los colores del amanecer habían dado paso a la brillante luz del día. Hugo se giró para encontrarla… pero el espacio a su lado estaba vacío.Extrañado, se incorporó un poco, estirando el brazo hacia el otro lado de la cama. Solo encontró las sábanas revueltas y frías, señal de que Ivanna ya no estaba allí desde hacía rato. Observó el espacio,
Leer más