Capítulo 40 —Sí, el piercing sabía deliciosoDana:No fui capaz de decirle nada. Ni una sola palabra. Me quedé allí, inmóvil, como si el cuerpo se me hubiera apagado de golpe. No sabía qué hacer con todo lo que estaba sintiendo, con esa tensión que me recorría entera, con la certeza de que si me quedaba un segundo más frente a él iba a perder el control. Así que, cuando levantó la vista para mirarme, di media vuelta y comencé a caminar en dirección a mi habitación, fingiendo una calma que no tenía.No llegué.Geon me alcanzó en dos pasos. Me tomó del brazo, me hizo girar y me recostó contra la pared con el cuerpo firme, decidido. Sus manos sujetaron mis muñecas a la altura exacta, sin lastimarme, pero sin dejarme escapar. Mi respiración se desordenó de inmediato. No forcejeé. No pude.Se inclinó hacia mí muy despacio, como si supiera que ese momento necesitaba ser saboreado, y acercó sus labios a mi oído. Sentí su aliento cálido rozarme la piel y, en un español perfecto, bajo, profundo
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