Capítulo 129El disparo me dejó sin aire.Apenas lo escuché, corrí hacia la bodega con el corazón a mil por hora, sintiendo que el cuerpo no me respondía lo suficientemente rápido. Detrás de mí entraron Yina, Larios, Julián y los demás agentes, pero yo solo veía una cosa en mi cabeza: Steve en el suelo, muerto, y mis hijos mirando esa escena sin poder hacer nada.Cuando crucé la entrada, lo primero que vi fue a Steve apoyado contra unas cajas, con la respiración agitada y una mano apretando su pierna. La sangre le manchaba el pantalón, pero estaba consciente. Vivo.—¡Steve! —grité corriendo hacia él.Me arrodillé a su lado y le tomé la cara con las manos temblando. Él me miró con dolor pero intentó tranquilizarme todo el tiempo.—No fue grave —me dijo con la voz cortada—. En la pierna… nada más.Sentí que casi me desmayaba del alivio. Le besé la frente, la cara, el cabello, sin importarme nada.—No vuelvas a hacerme esto —le dije llorando.Él quiso responder, pero detrás de mí escuch
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