CAPÍTULO 122
Sentí celos y miedo de que me hubiera olvidado, pero decidí confiar en mi amor por el, sabía que él jamás me haría algo así.
—No te creo —le dije con la voz débil—. Julián me ama, y no voy a creer en tus artimañas, no voy a dejar de amarlo.
Oliver se levantó con rabia y me dió una cachetada, estaba fuera de si, para el era inaudito que yo amara a Julián
—¡Eres mía! Y te voy a sacar al imbécil de Julián del corazón a las buenas o a las malas.
—Matame porque eso no va a pasar, amare