Capítulo 123
Aquella noticia fue devastadora para mí, empecé a darle golpes a mis pierna en un intento desesperado de volver a sentirlas.
Lloré como nunca había llorado en mi vida.
Mis manos temblaban, sentía el cuerpo helado y el aire no entraba mis pulmones porque no podía respirar.
No sentía mis piernas, era la peor sensación de toda mi vida.
—No… no… no… —repetía moviendo la cabeza, aferrada a la sábana de la cama—. No puede ser. No puede ser.
Julián se levantó de un salto y llamó al médico