Capítulo 115Narra AnaMeses atrás...Cuando me enteré de que Lila era mi verdadera madre, sentí que todo lo que yo creía se me cayó encima y solo salí corriendo huyendo de esa realidad.No quería escuchar explicaciones, me dolía imaginar que durante años me habían ocultado algo tan grande, y me dolía todavía más saber qué clase de mujer había sido ella. Sentía asco, rabia y vergüenza. Corrí hasta que me faltó el aire, con los ojos llenos de lágrimas.Escuché voces detrás de mí, una voz que me llamaba con desesperación terminaron alcanzándome.—Ana, por favor, detente —me pidió Mónica, respirando agitada, tocándome el brazo para calmarmeYo me solté de inmediato no queria a nadie cerca.—No me toques —le dije limpiándome la cara con rabia—. No quiero que nadie me toque.Julián llegó justo después. Estaba igual de agitado, con la camisa mal acomodada y evidente preocupada —Mónica, yo me hago cargo —dijo sin apartar los ojos de mí—. Déjame hablar con ella.Mónica nos miró a los do
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