Hablamos unos minutos más. La animé contándole sobre mi vida tranquila y aburrida, y luego fuimos a su casa, donde recogí a Kendra. Estaba tan emocionada de verme que todo lo demás quedó en segundo plano. Me despedí y seguí mi camino. En dos semanas, Néstor me entregó los papeles de divorcio con la firma de Fiona. Elegí no preguntar cómo lo había conseguido, por qué Fiona había firmado ni si todo era completamente legal. Lo único que me importaba era que, por fin, estaba libre de esa bruja. Seguía en México, pudriéndose en una prisión sucia, y nunca sentí lástima por ella. Tal vez, si no hubiera secuestrado a Kendra, con el tiempo la habría perdonado incluso por haberse acostado con mi padre. Por fin pude seguir adelante como un hombre libre, y fue durante ese período cuando conocí a Scarlet en la empresa donde trabajaba. Era muy inteligente, con ojos verdes y el cabello rizado. Me di cuenta de que me lanzaba indirectas constantemente, pero las ignoré durante semanas. Después de V
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