El mes pasó con una calma que, aunque parecía estable en la superficie, estaba cargada de una tensión silenciosa, como si todos supieran que esa tranquilidad no sería eterna, Amelia se encontraba mucho más estable, su presión había bajado considerablemente y su embarazo comenzaba a sentirse más seguro, aunque Erick no bajaba la guardia ni un segundo, en ese mes la había colmado de cuidados, de atenciones constantes, de una protección casi obsesiva que a ella, lejos de incomodarla, la hacía sentirse amada, resguardada, importante, por lo que simplemente se dejaba querer, entregándose a ese cuidado con una sonrisa suave y una mirada tranquila que hacía que todo el esfuerzo de Erick valiera la pena.En la oficina, mientras tanto, Miguel y Miriam llevaban las empresas con una precisión impecable, haber trabajado asi antes y ser novios le daba unc complicidad perfecta, como si fueran una sola mente operando en dos cuerpos, resolviendo problemas, tomando decisiones, manteniendo todo en marc
Ler mais