"Me reí al ver la reacción de Layla. "¡Sí, Lay! Milo es un amor", dije, sonriendo. Layla se levantó de la silla, con una sonrisa de oreja a oreja. "¡Vamos, Ale! Quiero conocerlo, quiero ver a Milo", dijo, emocionada. Me eché a reír al ver su entusiasmo. "Vale, vale", dije. "Vamos a casa. Pero no te sorprendas si Milo te ignora al principio, es un poco tímido con los extraños". Layla se acercó a mí, con una mirada pícara. "No importa, ya me lo ganaré con mi encanto", dijo, sonriendo. Me eché a reír de nuevo, sintiendo un poco de felicidad. "Bueno, ¿cómo vamos a casa?" pregunté, sonriendo. Layla miró a su alrededor. "¿Taxi o...?" empezó a decir, pero se detuvo al ver que yo estaba sacando mis llaves del bolso. Le sonreí y las hice tintinear en mi mano. "No, vamos en mi coche", dije, sintiendo un poco de emoción. Layla gritó de alegría al ver el descapotable rojo aparcado en la calle. "¡Alexandra! ¡Vaya que estás llena de sorpresas!" exclamó, corriendo
Ler mais