( Alexandra)
Me sentí como si me hubieran dado un golpe en el estómago. Salí de la oficina de Rodrigo con el corazón en un puño, intentando contener las lágrimas que amenazaban con desbordarse. ¿Qué quería? ¿Por qué me había llamado por mi nombre? Al final, no dijo nada y se quedó callado, lastimando aún más a mi corazón ya herido.
La sensación de vacío y dolor era insoportable. Me duele, me duele verlo con esa mujer, me duele todo.
Llegó el mediodía y ahí estaban,