El CEO, no entendía que hacía esa gente en su oficina, ni en donde estaba su equipo de seguridad. Pero los quería fuera ya mismo. — ¡Larguense de mi oficina ya mismo, no lo volveré a repetir! Los primos observaban al empresario de pies a cabeza. Marco, vestía un traje de cincuenta mil dólares, moderno pero sin perder el estilo, un reloj Patek Filipe en la muñeca, y zapatos de cuero impecables. — Pero si apenas estamos llegando, y hemos venido exclusivamente a visitarte, CEO Cienfuegos, no podemos irnos todavía, ¿Cierto Nathanael? — El mafioso se ponía cómodo mientras hablaba. — Por supuesto que no podemos irnos, lo que es más, me voy a poner cómodo. — Nathanael, se sentó y cruzó las piernas, lo que confundió más al CEO. — No los conozco, quien quiera que sean marchense de mi compañía, no sean tan frescos, nadie los ha invitado a sentarse, además como saben mi nombre, ¿Me están vigilando? Marco, hasta ese momento todavía mostraba su autoridad de CEO. Un hombre seguro de
Ler mais