El CEO Ferreira no era el único que se sentía agraviado en la fiesta. También estaba el CEO Cienfuegos, que no lo calentaba el sol. El heredero Rodríguez, estaba muy cerca de Mia, le había dado un par de pastelillos mientras él se comía uno, después le acercó una servilleta y un vaso de soda. Alejandro, le susurró a su esposa en el oído. — Espero por nuestro bien que este niño mío no se vaya a encaprichar con la niña Cienfuegos. — La niña es muy linda, mírala, es preciosa, Pero no quiero a Marco, cerca de nuestras vidas, así que opino lo mismo que tú. "Los esposos Rodríguez, podían tener muchas cosas que deseaban, pero ese deseo estaría por verse" Carolina Minelli, al perder la custodia total de su hija, y al no poder manipular al CEO Cienfuegos, para quitarle millones de dólares, no tuvo más opción que mudarse de país, ya que no encontraba trabajo debido a que el juicio se había vuelto mediático. La mujer nunca más había aparecido en la vida de la niña, nunca le env
Leer más