Esa niña te tiene más loco que a mi.
Esa misma tarde la lluvia golpeaba suavemente los ventanales del penthouse Ferreira, mientras los padres estaban en completa calma.
La ciudad seguía con su rutina abajo, llena de luces y movimiento, pero dentro del departamento el ambiente era distinto: cálido, silencioso… familiar.
Valerio estaba sentado en el enorme sofá gris de la sala con Violeta dormida sobre su pecho. La pequeña tenía apenas un mes de nacida y respiraba lentamente, aferrando con su diminita mano la tela negra de la