La enorme y lujosa mansión del CEO Alejandro Rodríguez, estaba extrañamente silenciosa esa tarde.
Demasiado silenciosa.
Y eso nunca significaba nada bueno cuando se trataba de Degel Rodríguez, ese pequeño era dinamita pura.
El niño llevaba muchos días hablando de lo mismo.
Muchos.
Sin descanso.
— Papá.
Deguel, levantó la mirada lentamente desde los documentos que intentaba revisar en el despacho de su hermano.
—¿Sí? ¿Qué pasa?
Degel, entró caminando con total tranquilidad, a