Tú hijo está abrazando a mi nena.
Una hermosa niña de poco más de cinco años, levantaba su manita.
— Hola señores Rodríguez, gracias por invitarme a la fiesta de los mellizos.
La nena de cabellos castaño claro, ojos verdes como dos hermosas esmeraldas, vestida en un lindo vestido rosa con blanco, brillos en el cinturón y dos coletas. Era muy adorable.
Ella iba en el mismo colegio que los gemelos, se acababa de integrar apenas hacía un día. Y ya habían llamado la atención del heredero Rodríguez.
— Cienfuegos.
Se le