Capítulo 50. La Alianza Impensable
ANNAEl teléfono vibró en mi mano, un pulso nervioso que se extendía por mi brazo como una descarga eléctrica. Había marcado el número de Randall Harrington hacía apenas unos segundos, y ahora la espera, cada tono de llamada, se sentía como una eternidad suspendida en el vacío. María me observaba desde el sofá, con las manos entrelazadas y un silencio que era su forma de darme un apoyo tácito pero inquebrantable. Finalmente, una voz grave, controlada e inconfundiblemente autoritaria respondió al otro lado.—Harrington —dijo, sin preámbulos innecesarios. Su tono era tan profesional y gélido como la última vez que lo había escuchado bajo la lluvia.Respiré hondo, obligando a mis pulmones a expandirse, tratando de sonar tan serena y dueña de mí misma como él, a pesar del torbellino de indignación que todavía me quemaba las entrañas.—Soy Anastasia Paine Johnson.Hubo una pausa, un silencio apenas perceptible, pero lo suficientemente largo para que sintiera que había captado toda su atenc
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