Capítulo 74 El precio de la victoria Natalia Piriz salió del edificio del consorcio con el sobre apretado entre las manos y una sonrisa que no lograba disimular. El sol del mediodía caía sobre Montevideo y, por primera vez en muchos meses, sentía que el mundo volvía a girar a su favor. Caminó hasta la vereda con paso firme, respirando hondo, como si incluso el aire tuviera un aroma distinto. Había ganado. Dentro del sobre estaba el cheque por la casa. La casa de Ignacio Fernández, aquella que durante los últimos dos años había sido símbolo de poder, de apellido y de herencia para su hijo, y que ahora se había convertido en dinero real entre sus manos. Mientras avanzaba hacia el auto que había pedido, pensó en lo fácil que había sido todo. Durante semanas había fingido nervios, había representado el papel de la viuda, de la esposa preocupada de Luis, había soportado miradas, sospechas y comentarios incómodos. Sin embargo, al final todo había salido exactamente como lo había planead
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