Capítulo 80 Malentendidos
Rodrigo estacionó el auto frente a la casa de Diana con el mismo gesto tranquilo de siempre.
Había pasado el día trabajando, resolviendo asuntos que no podían esperar, pero desde la tarde tenía una sola idea en la cabeza: verla.
Necesitaba verla.
Y confirmar que todo estaba bien, porque desde hacía horas tenía la incómoda sensación de que algo no encajaba.
Bajó del auto y caminó hasta la puerta.
Golpeó una vez.
Esperó y nada.
Golpeó otra vez.
Silencio.