CAPÍTULO 61 La Última Noche de Soltera Diana fue la que organizó todo, pero Julieta fue la que puso orden al relajo que querían planear. —Nada de cosas ridículas con plumas y strippers —anunció cruzada de brazos—. Mi hija se casa, no se va a Miami con un equipo de rugby. Las chicas del atelier estallaron en risas. Decidieron al final hacerlo en un bar en el centro con karaoke. Luces bajas. Tragos fuertes. Música que hiciera vibrar el piso. Sencillo. Pero intenso. Las redes ya estaban explotando. La noticia del casamiento circulaba en portales empresariales, en revistas sociales, en cuentas de moda. “Boda sorpresa del CEO Monteiro.” “¿Quién es Ofelia Bentancor?” “Diseñadora uruguaya conquista al heredero.” Ofelia lo había visto. Y no le importaba. Ella estaba feliz. Esa tarde, Lissandro había ido al atelier. Cuando llegó, la abrazó y, frente a todas, la besó con entusiasmo, sin vergüenza. —Te extrañé. Hoy fue un día largo. —Yo también, no veía la hora de verte. Fue Dia
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