He logrado mantenerme firme en mi postura con Caleb. No he dejado que me toque, ni que me hablé por estos últimos tres días. Tal vez nuestra primera pelea marital con estragos tan extendidos, resulte ser una burla y eso de no hablarle a tu esposo por tres días, esté en un nivel principiante para parejas con más años.Pero para mí, ha sido extremadamente difícil. Siento los ojos de Caleb sobre mí, veo la puerta abierta de su habitación a toda hora, y rechazo las invitaciones a comer juntos que me hace llegar por medio de los empleados de la casa.Todo ello me tienta, y me martiriza. Aun así, sigo firme en mi propósito. Me rehúso a amar a un hombre que no está dispuesto a cambiar. También a lastimar personas indiscriminadamente. Por eso, me ha costado un poco conseguir la oficina dónde está trabajando Alan, pero soy capaz de encontrarla.A él puedo conseguirlo comiendo en el cafetín de esta sede. Verlo me calma, no ha sido despedido por ya sabemos quién, aunque el cabestrillo y brazo in
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