Odete estaba en su habitación, durmiendo profundamente, cuando fue despertada por el sonido de gritos que venían del otro lado del apartamento. Asustada, abrió los ojos en el mismo instante.—Dios mío…Se levantó rápidamente de la cama y, sin siquiera ponerse bien las pantuflas, caminó apresurada por el pasillo.Al acercarse a la habitación de Sara, su corazón ya latía acelerado. Empujó la puerta, entró y lo que vio hizo que su cuerpo se helara.Sara estaba en la cama, visiblemente alterada, Renato a su lado, intentando calmarla, y Lorena tirada en el suelo.—Señor Renato… ¿qué pasó aquí? —preguntó, atónita.Sin perder tiempo explicando, Renato solo se giró hacia Odete, con el rostro serio y la voz firme.—Odete, llama a una ambulancia ahora.La urgencia en su tono hizo que ella asintiera de inmediato.—Sí, señor.—Y llama a la policía también —añadió él, mirando rápidamente hacia Lorena—. Ahora.Odete abrió los ojos, sorprendida, pero no cuestionó.—Ya voy a llamar —dijo, saliendo ap
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