Odete estaba en su habitación, durmiendo profundamente, cuando fue despertada por el sonido de gritos que venían del otro lado del apartamento. Asustada, abrió los ojos en el mismo instante.
—Dios mío…
Se levantó rápidamente de la cama y, sin siquiera ponerse bien las pantuflas, caminó apresurada por el pasillo.
Al acercarse a la habitación de Sara, su corazón ya latía acelerado. Empujó la puerta, entró y lo que vio hizo que su cuerpo se helara.
Sara estaba en la cama, visiblemente alterada, Re